viernes, 19 de junio de 2015

Cuando digo “te prometo…” realmente estoy diciendo:

El término “promesa” se refiere a un ofrecimiento, a un contrato, a una obligación (http://es.wikipedia.org/wiki/Promesa). Pero contextualizado en nuestro medio, cuando yo digo “te prometo” o alguien me dice “te prometo” realmente está refiriéndose a un acto voluntario en el que se compromete a algo.

¿Pero, cuándo se vuelve ese acto voluntario verdaderamente en una “promesa”? Cuando el otro, el interlocutor, el receptor decide también voluntariamente creer en lo que otro está diciendo, creer en la decisión del otro en satisfacer lo ofrecido, creer en que el otro cumplirá lo dicho.

De ahí la importancia que actualmente se le da a nivel organizacional cuando la empresa define su “promesa de valor” precisamente porque las personas del entorno asumen que el contenido de esa promesa va respaldada por la decisión firme y seria de cumplir lo que se ha manifestado.

¿Conoces la “promesa de valor” de la Corporación PEP? www.pep.org.co

Autor: Irene Chegwin de Delgado

No hay comentarios:

Publicar un comentario